jueves, 28 de diciembre de 2006

Triste

Triste, por qué habría de estar triste si puedo reír mientras lloro, si puedo contagiarme de los latidos que va despidiendo el corazón, no…no hay nada de eso, sólo una intensa alegría, una irónica risa de marcapasos. (09-Dic-06)

Alan Márquez Lobato

martes, 19 de diciembre de 2006

Tengo un poema

Tengo un poema para ti, escondido en algún templo lejano, un poema eterno y solemne. Sus palabras son excelsas melodías de amor y esperanza; su esencia nutre el alma del afligido y enamora el corazón de una diosa... tengo las palabras perdidas y agotadas en el infinito.

Tengo un poema para ti, perdido en mi corazón, perdido sórdidamente en las letras que nunca he descubierto, extintas en la dulzura que despierta tu voz. 

Tengo miedo de recitarlo... mi voz se pierde en ese intento inútil de traer consigo las palabras que pertenecen a lo eterno.

Alan Márquez Lobato

jueves, 30 de noviembre de 2006

Sendero

La luna despierta su mirada afligida y lo reprende de su infame soledad. Pero él se pierde bajo su luz conforme sus pasos ahora delirantes se sienten ajenos, como aquélla brisa espesa que ahora lo abraza y lo hunde sobriamente en los espejos del abismo, ahí, tendido como un niño sin sueños, agotado de perseguir verdades sin fondo, decepcionado de sí mismo. 

Ahora puede sentir como su cuerpo es desgarrado por el tiempo, quien no deja de consumir hasta sus entrañas. Ahora el dolor regresa una y otra vez para despertarlo de cualquier privación de sentimiento, siempre para trasgredir cualquier momento de paz... el mínimo indicio de esperanza. 

Levántate dice la voz, en medio de tal desolación, pero ya no hay nada en él ¡Qué más da, andemos sobre el sendero descubierto! se repite mientras se va perdiendo nuevamente en la oscuridad.

Alan Márquez Lobato

viernes, 17 de noviembre de 2006

miércoles, 8 de noviembre de 2006

Respira

Respira dijo la luna, con aquel brillo que sigo sin reconocer. Mantén tu alma quieta, suspendida en ese tiempo que tan incomprensible es para ti. Envuelve y disuelve el tenue sentimiento que agita las grandes obras que iluminan el camino. Olvida tu voz, olvida el eco que produce en momentos de desolación e incertidumbre, olvida como las palabras resuenan en las paredes del cielo cuando los cantos de alegría se apoderan del espíritu; olvida y respira si antes el color de la noche no toma tu conciencia y va hilando lúgubres pensamientos de ansiedad. Olvida y respira de nuevo. Respira el nombre que Dios te concedió y que aún no conoces, descansa alma inquieta, descansa de tus pensamientos, descansa de tu desesperación.

Alan Márquez Lobato

martes, 31 de octubre de 2006

Hoy murio Truman +

Esos días

Hoy es uno de esos días en el que el aire es denso y difusos los colores, en el que el tiempo se desfasa como un tibio reproche y toda ilusión decae por su propia naturaleza. Uno de esos tristes días delirantes y sin más agobio que su incertidumbre, de ironías y flaquezas, de hipocrecías y envidias, de mentiras y una triste necesidad de no extinguirse. 

Días de soberbia y debilidad, del llanto sin razón ni porvenir, en el que la osadía de tener vida es más que vida. Los rostros se diluyen y los pensamientos desbaratan los arquetipos del presagio, atizando la magia que despertó el pasado, desterrado y aterido en aquel pensamiento ausente, como el vago pero triste recuerdo que dejará este día.

Alan Márquez Lobato

jueves, 19 de octubre de 2006

If

[If ...at the sound of wish
The summer sun should shine
And if ...just a smile would do
To brush all the clouds from the sky
If ...at the blink of an eye
The autumn leaves would whirl
And if...you could sigh a deep sigh
To scatter them over the earth

I'd blink my eyes
And wave my arms
I'd wish a wish
To stop all harm

If...at the wave of a hand
The winter snows would start
And if ...you could just light a candle
To change people's feelngs and hearts

I'd whisper love
In every land
To every child
Woman and man

That's what I'd do
If my wishes would come true
That's what I'd do
If my wishes could come true]

Por Roger Pulvers

Yo podría morir en este instante

"Yo podría morir en este instante" leí en esa pared de fondo negro, lo leí con ese ánimo de resentimiento ajeno, perdiéndome un poco en la fantasía de la imagen que danzaba con su triste color. Lo cierto es que la oración inundaba mis recuerdos y hasta mis sueños, yo podría morir en este instante y nada cambiaría, como nada ha cambiado desde el principio, como nada ha cambiado de lo que ya está escrito. Caos y fatalidad desprovista de razón, desprovista de todo sentimiento eterno.

Los espejismos recobraron su imagen adhiriéndose como el aroma de una flor a todo los sueños que se perdieron en ese instante inconteniblemente verdadero. Si todo fuera perfecto, si todo esto es perfecto, y nuestras almas condenadas a esta tierra de oportunidades y tragedias - a este devenir eterno de anhelos y osadías, a esta vida que se nutre incansablemente de esperanzas - fueran algo opuesto, fueran una voz tiritante, si todo fuera perfecto... si todo fuera perfecto, piensa, si todo fuera perfecto, yo podría vivir este instante.

Alan Márquez Lobato

miércoles, 18 de octubre de 2006

Plegaria

Cubriré al mundo con mis palabras, matizando la noche con magia, con un poco de amor y otro tanto de llanto. Aún lejano... aún ausente, arrancare las blasfemias y las injurias de la tierra marchita. Cuando el espíritu este pronto a terminar sus plegarias, dejaré que todo el miedo y todo el dolor se apropie del vacío, que con sólo un pensamiento se esfume como el recuerdo más insignificante.

Alan Márquez Lobato

viernes, 6 de octubre de 2006

Palabras

Caerá como la última gota de lluvia sobre los campos tristes del herido. Caerá con el último lamento del tiempo, acusado indistintamente por las voces que corrompen las almas y ciegan con falsa dulzura la mirada, y ahí alejado de los sollozos que despiertan los ecos del miedo, blandiendo palabras que resurjan agitadamente del vacío, está su palabra, deshecha por el silencio, segregada en la tierra de los falsarios, de las tristes conveniencias sin horizonte ni razón.i

Alan Márquez Lobato

domingo, 1 de octubre de 2006

07-Ago-02

Muchas cosas se dicen de una familia, los valores y virtudes que suele procurar, la educación que contempla, el esfuerzo y la inteligencia con la que maneja la vida en conjunto de todos los seres que habitan dichos cuerpos unidos por la sangre y por amor. De todas las desventuras y tropiezos, el hombre, nosotros, como un espada que se desenvaina sin pensar, como un niño que recurre a su madre o como una gota que se vacía naturalmente sobre una hoja, de la misma forma y con el mismo contenido, buscamos a nuestra familia, concebida quizás como un ente único del cual cada uno forma parte, con sus virtudes y defectos, pero al fin y al cabo, como una sustancia importante que permite la vida de la misma. 

Alguna vez se pensó que uno de los pilares que sostenía dicha gracia y aquella unión de personas extraviadas, se había ido, que tal vez todo se derrumbaría, pero con el tiempo se aprendió que estaba más cerca de lo que pudimos imaginar, momentos inefables como el sueño, en el aroma, en los objetos heredados, en las fotos, pero quizás, lo más importante, en el recuerdo, en la personalidad que cada hijo tiene de él. Porque somos nuestro pasado.

Alan Márquez Lobato

miércoles, 27 de septiembre de 2006

Canio

[¡Actuar!
¡Mientras preso del delirio
no sé ya lo que digo
ni lo que hago!
Y sin embargo, es necesario... ¡esfuérzate!
¡Bah! ¿Acaso eres tú un hombre?
(ríe)
¡Tú eres Payaso!

Ponte el disfraz y la cara enharina.
La gente paga y aquí quiere reír,
y si Arlequín te birla a Colombina,
¡ríe, Payaso, y todos te aplaudirán!
Muda en pantomimas la congoja y el llanto;
en una mueca los sollozos y el dolor.
¡Ah, ríe, Payaso, sobre tu amor despedazado!
¡Ríe del dolor que te envenena el corazón!]

Vesti la giubba, Pagliacci - Leoncavallo

Silencio

Del silencio, del hambre, de algún recuerdo fino y oscuro, de la mancha de la memoria. En algún lugar se pasea por las noches sin que nadie le reconozca, ahí… tranquilo y sereno, susurrando algún pensamiento triste y espeso, mientras todo se oscurece aún más, tal como la memoria, borrando los últimos trazos de su apatía. Quién lo entiende y al fin de todo para qué, para erguir el silencio de los hombres quizás, sí, para dignificar la creación eterna, la última búsqueda del espíritu, sólo es una imagen, aplastada como en el olvido, perdiendo todo y nada, con un sinsentido armónico. Oye los pasos del cantor que anuncia la retirada de las almas, y se recuesta nuevamente.

Qué dulzura suaviza el titiriteo del llanto amargo, quién profana la tristeza de tal manera. Busca acaso algo en particular, algún presentimiento muerto o alguna ausencia firme que demuestre el paseo del tiempo, marchitando los más detallados recuerdos, alguna noche y por qué no, hasta el silencio.

Alan Márquez Lobato

viernes, 22 de septiembre de 2006

miércoles, 13 de septiembre de 2006

Cantus In Memory of Benjamin Britten

Pensamientos

Dónde quedan esos pensamientos perdidos y sin aroma, radicales templarios sin escrúpulos o acorazados protectores de Dios, en ese laberinto absurdo que se entreteje en los sueños del infame poeta. 

El silencio se agota como la estela que va dejando la tibia mirada sin importar los pasadizos sombríos cubiertos de melancolía o de trágicos pensamientos de locura; no se deslucen los sentimientos, cansados de repetir los destellos que apuntaron al cielo con ánimo de gloria y la magia que suscita el encanto de la vida, de aquel espíritu que transforma la agonía en poemas.

Sí, la verdad resplandece sobre el pensamiento más puro, y su luz es más encantadora que el universo entero, sólo entonces la palabra cobra vida en el corazón del inocente.

Alan Márquez Lobato

Ave

Julián, California. Fotografía: Alan Márquez. 2006

miércoles, 6 de septiembre de 2006

Estrellas Danzarinas

[Yo os lo anuncio: es preciso llevar aún algún caos dentro de sí para poder engendrar estrellas danzarinas. 

Yo os lo anuncio: aún se agita algún caos en vuestro interior.]

Así hablaba Zaratustra. Nietzsche

martes, 5 de septiembre de 2006

Junio 8 de 2004

Se me apetece el silencio de tu voz, el recuerdo antiguo de las soledades abruptas que algunas vez oscurecieron los cielos. Vengo con el cansancio del tiempo y con la ingenuidad de la era perdida, busco los sollozos de mis palabras y poco es lo que se puede decir con las entrañas retorcidas, de alguna melancolía o de el trabajo arduo que se genera en mi corazón. Si supiera reír un momento, pero poco he aprendido de los sentidos que rodean los espejos del hombre o de las profundidades de algún pensamiento; busqué la razón del ser y no pude más que entretejerme en laberintos de simplicidades y conveniencias.

Los recuerdos se burlan de mí, la tristeza se abandona en mi pecho, el aire es irrespirable, el dolor consume mis sueños agonizantes. Dónde está mi vida... porque se ha perdido en la nada, por ese patetismo absurdo y hueco, hemos de sufrir nuestra sangre nuestro cuerpo. Sigue pasando el tiempo, sigo escuchando sus pasos sordos, tibios, deprimentes, mi alma se adormece moribunda, cansada de ser...triste.

Alan Márquez Lobato

En un tiempo

Se dice que en un tiempo, donde las olas estallan sobre el viento transformando el eco de las horas en un extraño adorno divino, más allá del cielo y de todo espacio, lloran los sueños vencidos por la ausencia, tendidos sobre los recuerdos, buscando en el infinito rincón... el mínimo indicio de esperanza.

Alan  Márquez Lobato

viernes, 1 de septiembre de 2006

Yumeji

Maldito el hombre

[Maldito el hombre que confía en el hombre, y pone carne por su brazo, y su corazón se aparta de Jehová]

Jeremías 17:5

Abismos

El alma incendiaria no produjo ningún estupor en el hombre, atrincherado se volvió a si mismo para contemplar lo que en un momento de luto habría llamado la ausencia eterna. Desquebrajado y sin ánimo de seguir soñando saltó a aquel abismo desconocido incluso para la oscuridad. En ese instante el aire transformó su mirada en una mágica y aprisionante estela de recuerdos sin nombre, pudo ver blancos soles envueltos de una luz calcinante que estremecía cada parte de su cuerpo y que por impulso del agobio, sentía como si fuese devorado por la aurora del tiempo, perdido en algún espacio desconocido, en un espacio del caos. Su alma pronto se transformó en una espora del universo, consumiéndose una y otra vez.

Alan Márquez Lobato

El Árbol

Julián, California. Fotografía: Alan Márquez.  2006

jueves, 20 de julio de 2006

Hoy perdí la luna

Hoy perdí la luna. Hoy el tiempo me partió y el silencio cubrió mi sueño. Hoy el resplandor de la noche se extinguió y la oscuridad cubrió mi alma. El frío se apropio de mi corazón como la muerte. Hoy nuestros anhelos se perdieron en la nada… en el vacío que ahora va pintando trágicamente nuestro espíritu. Mi voz y tu voz dejaron de ser una, nuestra alma se fracturó y la sangre del amor corrió en ese espacio ausente de luz. Y todos los fines que soñamos alcanzar, y toda la vida y todo el amor…

Hoy perdí la luna, como la pierde el ser mítico en su desgracia, como aquel que perdió el fuego y otro el cielo. Yo perdí la luna…hoy te perdí a ti.

Alan Márquez Lobato

lunes, 3 de julio de 2006

Alma de Poeta

Es un sueño jugando en la eternidad del universo, suspirando bellas melodías que derriten la amargura, haciendo eco con su presencia, apasionada y misteriosa como una historia de guerreros y poetas. Hermosa imagen perfecta de ternura, como la dulce voz que permanece en el estado más profundo del inconsciente. "No hay mirada más sincera ni beso más eterno que rejuvenezca todo sentimiento y lo envuelva de mágica locura".

Envuelve el triste sentimiento con palabras de esperanza y designios perfectos. Aprisiona al noble sentimiento con verdades ocultas por la oscuridad de los sueños falsos. Alma de poeta, trágica en la lucha que se emerge en el amor absoluto, heroína de alegres batallas contra el odio y orgullo. Mujer apasionada que descubre el brillo de la luna como si buscara en la mirada del herido. Mujer de palabras, de prosa elegante, de sentimientos dulces, pequeña diosa de la luna, mereces todas mis palabras, todos mis intentos por encontrar aquellas letras que me permitan decir de mil maneras, te amo Alma de Poeta.

Alan Márquez Lobato

martes, 27 de junio de 2006

Caminos

Existen distintos caminos que se figuran como una existencia poco decorosa y firme para las entrañas del vacío, de la búsqueda persistente que se avoraza sobre las olas de mi razón; soledades lúgubres y sensatas que no encienden la llama de ningún recuerdo, terrible angustia... 

Alan Márquez Lobato

martes, 20 de junio de 2006

Vuelve

Vuelve la decepción a mi conciencia, triturando ilusiones, manchando recuerdos con gritos de silencio. Vuelve la nada, obligada a sorber mi esencia con ironía y dulzura. El alma trémula se desliza en ese espacio oscuro, sin rincones de armonía, sin absolutos que permitan suspirar. ....

Alan Márquez Lobato

lunes, 19 de junio de 2006

La vida del hombre

Hay algo en este sentimiento que aprisiona el corazón, lo va asfixiando con tintes de melancolía y una extraña sensación de felicidad, mientras circundan los anhelos del infame soñador. Utopías envueltas en lúgubres pensamientos, en una espera eterna y delirante. Sólo queda el absoluto efímero, que ni siquiera el recuerdo logra rescatar. Es hermoso y triste, como la vida del hombre, como la vida del amor.

Por Alan Márquez Lobato

miércoles, 14 de junio de 2006

Pilares

Hay algo de traición, y en el fondo del sentimiento, se puede ver de forma fractal el desconocimiento... algo más que la ruptura de un sueño. Como un derrumbe colosal, como una mirada descubierta de abstracciones y con ella el miedo de la realidad. Un pilar cayó, y en él, parte de una lucha. Dejé vencerme por el miedo, por la traición, por el grito ensordecedor del silencio y por la envestidura del orgullo. No pude más y caí como Faeton soltando las riendas del sueño. Debe ser más grande aún porque todavía está de pie el pilar de la historia ajena, el pilar del tiempo y el espacio, el sueño sigue siendo el mismo. Por eso subo a pesar de las espinas que lo rodean sangrando desesperanza, a pesar de las serpientes que con su mirada burlan mi temor a equivocarme. Hay algo de ilusión que mantiene mi esperanza. En un tiempo quise que la gente creyera conmigo, y cuando dejé de creer, alguien dijo: creo en ti. ¿No es eso suficiente para subir?

Por Alan Márquez Lobato

jueves, 8 de junio de 2006

Silencio

Vuelves a sumergirte, caprichoso, contemplando la belleza del olvido. Sutil como el silencio rompes el tejido de la memoria, revolviendo la mirada encadenada a tu corazón, quedas atrapado sin designios en aquel laberinto eterno, forjado por miedos sin futuro ni herencia. La marcha lejana de tu melancolía se esfuma tácita, sin súplica alguna. Voz, voz, triste voz, envuelta en cenizas, cubierta del oscuro cielo que cubre tus ojos perdidos. Eres el ser que se abandona...el mar de abismos recreados...eres silencio...

Por Alan Márquez Lobato

miércoles, 7 de junio de 2006

Soledad

Se suspendió en el espacio como si el viento fuera el mar, envuelto nuevamente por aquello de lo que se reprendía de niño, y ahora una vez más en aquella llamarada cuantiosa que daba giros con espectacular vehemencia, arrebatando sueños de lucidez extrema, ahí, acorralado entre aquel espacio infinito y soportando su presencia, observó el reflejo de la nada. Acosado por la envestidura de la tragedia daba gritos de desolación, acusado por la tristeza y cayendo en ese profundo abismo existencial donde las respuestas no sirven de nada. Luego abusando de la gravedad, la llamarada se consumio en él ahogando toda esperanza, dejando que la ausencia de voluntad hiciera lo suyo...luego vino el vacío, y por último, como una absurda contradicción, la soledad.

Por Alan Márquez Lobato

jueves, 18 de mayo de 2006

Amor

No hay amor más dulce que el anhelo de soñar, ni tanta crueldad que desgarre lo ambiguo del pensamiento. Hay algo de fantasía en los miedos que el deseo de congelar el tiempo se vuelve una luz tan lejana como el recuerdo. No hay amor más triste que desaparecer el encanto con un poco de razón, ni tanta nostalgia que saber que sólo fue un sueño, dormido o despierto, el sueño difuso y real.

Por Alan Márquez Lobato

jueves, 11 de mayo de 2006

Sin ti

Sin ti. Siempre me gustó tu voz, esa melodía dulce y lejana. No tengo más dudas de lo efímero que resulta el tiempo, puede ser agobiante. Debes estar con Dios, cantando y sumergiendo tu alma en las nubes. No estoy seguro por qué siento nostalgia por ti, ni por qué me duele un poco cuando escucho esta canción, como un cariño especial. Tu muerte me sorprende sinceramente, bella voz, bella mujer. Hay algo de soledad en este día.

Por Alan Márquez Lobato

miércoles, 10 de mayo de 2006

Pensaste en desaparecer

Pensaste en desaparecer, en huir del tiempo; abrazar y sentir el aire diluido en tu piel. Quisiste correr interminablemente y luego volar con mágica dulzura, con aquella felicidad de los grandes sueños que en momentos difíciles liberan a tu corazón. No fue así, caíste lentamente como si el tiempo suspendiera tu despertar, abandonado al fin como una hoja desprovista de color. El cielo era de un hermoso azul y parecía estar tan cerca, casi palpable, pero el aire ya no soportaba tu cuerpo y caíste. El cielo de un hermoso azul se fue extinguiendo con tus recuerdos... y un blanco perfecto cubrió tus ojos.

Por Alan Márquez Lobato

jueves, 4 de mayo de 2006

Nunca podrás vencer tus miedos

Nunca podrás vencer tus miedos
ocultos bajo la respiración

La razón es el miedo
de tu agobiado corazón

y nuestra alma es etérea
como la luna
como la sangre

Por Alan Márquez Lobato

miércoles, 19 de abril de 2006

La idea del hombre

Suele pasar, como los ríos que recorren el alma del noble. También el tiempo es mío, como el recuerdo de la soledad, como aquellos sueños que aún viven independientes de mis resignación. Aún lloro cuando todo vuelve a caer, sabiendo mi falta de control o de poder sobres mis plegarias, recuerdo el sueño de la riqueza, luego el del éxito, luego el de la sabiduría, ahora sólo sueño con la felicidad, qué importa todo sino se es feliz, qué importa mi juicio sino es más que esto, sino rompe el espacio ni el tiempo.

Han caído las hojas de mi redención, se oye el suspiro de la desventura mientras trato de cosechar nuevas formas de vivir que corrijan mi pasado, que me den un futuro. No hace mucho era tan incierto como una estrella, ahora si lo pienso un poco más, son sólo sueños y como tales se persiguen, mi futuro se persigue y se aleja tanto como el tiempo me extermina y todo parece desvanecerse de nuevo. Pero ahí esta la idea...la solemne idea, la idea del hombre.

Por Alan Márquez Lobato