jueves, 30 de noviembre de 2006

Sendero

La luna despierta su mirada afligida y lo reprende de su infame soledad. Pero él se pierde bajo su luz conforme sus pasos ahora delirantes se sienten ajenos, como aquélla brisa espesa que ahora lo abraza y lo hunde sobriamente en los espejos del abismo, ahí, tendido como un niño sin sueños, agotado de perseguir verdades sin fondo, decepcionado de sí mismo. 

Ahora puede sentir como su cuerpo es desgarrado por el tiempo, quien no deja de consumir hasta sus entrañas. Ahora el dolor regresa una y otra vez para despertarlo de cualquier privación de sentimiento, siempre para trasgredir cualquier momento de paz... el mínimo indicio de esperanza. 

Levántate dice la voz, en medio de tal desolación, pero ya no hay nada en él ¡Qué más da, andemos sobre el sendero descubierto! se repite mientras se va perdiendo nuevamente en la oscuridad.

Alan Márquez Lobato

viernes, 17 de noviembre de 2006

miércoles, 8 de noviembre de 2006

Respira

Respira dijo la luna, con aquel brillo que sigo sin reconocer. Mantén tu alma quieta, suspendida en ese tiempo que tan incomprensible es para ti. Envuelve y disuelve el tenue sentimiento que agita las grandes obras que iluminan el camino. Olvida tu voz, olvida el eco que produce en momentos de desolación e incertidumbre, olvida como las palabras resuenan en las paredes del cielo cuando los cantos de alegría se apoderan del espíritu; olvida y respira si antes el color de la noche no toma tu conciencia y va hilando lúgubres pensamientos de ansiedad. Olvida y respira de nuevo. Respira el nombre que Dios te concedió y que aún no conoces, descansa alma inquieta, descansa de tus pensamientos, descansa de tu desesperación.

Alan Márquez Lobato