viernes, 28 de marzo de 2014

El olvido

[Al igual que el tiempo, el espacio trae consigo el olvido; aunque lo hace desprendiendo a la persona humana de sus contingencias para transportarla a un estado de libertad originaria; incluso del pedante y el burgués hace, de un solo golpe, una especie de vagabundo. El tiempo, según dicen, es Lethe, el olvido; pero también el aire de la distancia es un bebedizo semejante, y si bien su efecto es menos radical, cierto es que es mucho más rápido.]

La montaña mágica. Thomas Mann

jueves, 27 de marzo de 2014

Ser o no ser

[Ser o no ser, he ahí el dilema:
si es más noble para el alma
soportar las flechas y pedradas de la áspera Fortuna
o armarse contra un mar de adversidades
y darles fin en el encuentro.
Morir: dormir, nada más.
Y si durmiendo terminaran las angustias
y los mil ataques naturales herencia de la carne,
sería una conclusión seriamente deseable.
Morir, dormir; dormir, tal vez soñar.
Sí, ese es el estorbo;
pues qué podríamos soñar en nuestro sueño eterno
ya libres del agobio terrenal,
es una consideración que frena el juicio
y da tan larga vida a la desgracia.
Pues, ¿quién soportaría los azotes e injurias de este mundo,
el desmán del tirano,
la afrenta del soberbio,
las penas del amor menospreciado,
la tardanza de la ley,
la arrogancia del cargo,
los insultos que sufre la paciencia,
pudiendo cerrar cuentas uno mismo
con un simple puñal?
¿Quién lleva esas cargas,
gimiendo y sudando bajo el peso de esta vida,
si no es porque el temor al más allá,
la tierra inexplorada
de cuyas fronteras ningún viajero vuelve,
detiene los sentidos
y nos hace soportar los males que tenemos
antes que huir hacia otros que ignoramos?
La conciencia nos vuelve unos cobardes,
el color natural de nuestro ánimo
se mustia con el pálido matiz del pensamiento,
y empresas de gran peso y entidad
por tal motivo se desvían de su curso
y ya no son acción.”

La tragedia de Hamlet, Príncipe de Dinamarca . William Shakespeare.

domingo, 23 de marzo de 2014

Esto es una ilusión

Esto es una ilusión,
tú y yo lo sabemos,
pero la ilusión nos olbiga a creer,
y todos queremos creer en algo.

 Frgamentos. Alan Márquez Lobato

miércoles, 12 de febrero de 2014

No tengo miedo al invierno

[Grabé tu nombre y el mío en las arenas del mar,
y un juramento, que nunca me atrevería a jurar;
el viento, como el olvido, la arenita se llevó,
y ahora se ha vuelto arena, lo que juramos tú y yo.
No le prometas a nadie que nunca lo olvidarás,
porque el amor es eterno, y nuestra vida fugaz...”

Yo nunca te he de olvidar,
en la arena me escribías.
El viento lo fue borrando
y estoy muy solo mirando el mar.

¡Qué lindo cuando una vez,
bajo el sol del mediodía,
se abrió tu boca en el beso,
como un damasco lleno de miel!

Herida la de tu boca,
que lastima sin dolor.
No tengo miedo al invierno
con tu recuerdo lleno de sol.

Quisiera volverte a ver,
sonreir frente a la espuma:
tu pelo suelto en el viento,
como un torrente de trigo y luz.

Yo sé que no vuelve más
el verano en que me amabas;
que es ancho y negro el olvido
y entra el otoño en el corazón

Herida la de tu boca,
que lastima sin dolor.
No tengo miedo al invierno
con tu recuerdo lleno de sol.]

Tonada del viejo amor. Jaime Dávalos

lunes, 30 de diciembre de 2013

Héctor Martínez

Héctor Martínez era nuestro hermano, lo llamamos así no por un asunto religioso, ni tampoco por mera camaradería. En Kung Fu, todos tus compañeros llegan a serlo.

Te conocí en el hipódromo, siempre fuiste muy cordial y amable en tu trato con cualquier persona. En ti no cabe hablar buenas palabras porque ya no estés aquí. De verdad eras honorable. La mayor virtud que admiro es la nobleza, porque para ser noble se necesita mucho corazón, mucha seguridad de ser un hombre íntegro en medio de tanta crudeza y falsedad. No cualquiera se da la oportunidad de ser noble, tenemos muchos miedos, muchas inseguridades. Tú no, siempre te lo permitiste y hace mucha falta gente como tú, nos haces mucha falta.

Dejaste la vida a las 5.25, en Navidad, tal vez pudiste ser consciente de ello un momento y decidiste partir, tal vez sentiste paz y fue hermoso que preferiste dejarte ir a ese mundo extraño que tanto tememos. Luchaste por cerca de mes y medio en cuidados intensivos, nunca pude verte más. La última vez que te vi fue en el estreno de nuestro proyecto; lucías contento, bromeabas como siempre. No recuerdo bien cuándo nos despedimos. Dejé de procurarlos pensando en dejarlos descansar de mí, y tuve la intención de llamarles para reunirnos de nuevo, una posada tal vez, incluso ideé la fecha. Todo fue muy rápido, creo, no lo sé, no pude hablarte ni saber cómo estabas. Eso me destroza. 

Me duele mucho que ya no estés aquí, ni saber que podré acudir a ti cuando una nueva idea salté por mi cabeza, una nueva película, un nuevo proyecto, golpear tambores, cimbrar la tierra con los pasos del león. ¿Qué hacemos ahora Héctor?

Nunca pude agradecerte lo suficiente toda tu hermandad, tu ayuda para cumplir un sueño mío, me acompañaste a cumplirlo con toda tu entrega, con toda tu fe en ello. Cómo te agradezco eso Héctor, qué hago ahora que me quedo a la mitad del camino sin saber dónde encontrarte. A dónde mando todas mis palabras, mis oraciones y mi fe en ti.

Por el momento trato de lidiar con ello. Lo cierto es que un día tocaré el tambor tan fuerte tratando de que escuches el sonido de nuestro respeto y amor por todo lo que hiciste en vida, por toda tu bondad.

Siempre que salías de viaje nos traías un recuerdo. Cuando fuiste a Colima me regalaste unas baquetas hechas de una madera especial. En una exhibición se trozaron, y como un reto me decías que traerías otras con una madera más fuerte. Gracias por eso, gracias por tu amor al Kung Fu, al latido de los tambores, al latido de nuestro sueños. 

Te honraremos hermano.

Héctor Antonio Martínez

martes, 17 de diciembre de 2013

Vacío existencial

[Todos tenemos miedo a la muerte y todos cuestionamos nuestro lugar en el universo, pero el trabajo del artista no es sucumbir ante la desesperación sino encontrar el antídoto para el vacío existencial]

Gertrude Stein

lunes, 16 de diciembre de 2013

Walking around

[Sucede que me canso de ser hombre.
Sucede que entro en las sastrerías y en los cines
marchito, impenetrable, como un cisne de fieltro
navegando en un agua de origen y ceniza.

El olor de las peluquerías me hace llorar a gritos.
Sólo quiero un descanso de piedras o de lana,
sólo quiero no ver establecimientos ni jardines,
ni mercaderías, ni anteojos, ni ascensores.

Sucede que me canso de mis pies y mis uñas
y mi pelo y mi sombra.
Sucede que me canso de ser hombre.

Sin embargo sería delicioso
asustar a un notario con un lirio cortado
o dar muerte a una monja con un golpe de oreja.
Sería bello
ir por las calles con un cuchillo verde
y dando gritos hasta morir de frío.

No quiero seguir siendo raíz en las tinieblas,
vacilante, extendido, tiritando de sueño,
hacia abajo, en las tripas moradas de la tierra,
absorbiendo y pensando, comiendo cada día.

No quiero para mí tantas desgracias,
no quiero continuar de raíz y de tumba,
de subterráneo solo, de bodega con muertos,
aterido, muriéndome de pena.

Por eso el día lunes arde como el petróleo
cuando me ve llegar con mi cara de cárcel,
y aúlla en su transcurso como una rueda herida,
y da pasos de sangre caliente hacia la noche.

Y me empuja a ciertos rincones, a ciertas casas húmedas,
a hospitales donde los huesos salen por la ventana,
a ciertas zapaterías con olor a vinagre,
a calles espantosas como grietas.

Hay pájaros de color de azufre y horribles intestinos
colgando de las puertas de las casas que odio,
hay dentaduras olvidadas en una cafetera,
hay espejos
que debieran haber llorado de vergüenza y espanto,
hay paraguas en todas partes, y venenos, y ombligos.

Yo paseo con calma, con ojos, con zapatos,
con furia, con olvido,
paso, cruzo oficinas y tiendas de ortopedia,
y patios donde hay ropas colgadas de un alambre:
calzoncillos, toallas y camisas que lloran
lentas lágrimas sucias.]

Pablo Neruda