martes, 27 de junio de 2006

Caminos

Existen distintos caminos que se figuran como una existencia poco decorosa y firme para las entrañas del vacío, de la búsqueda persistente que se avoraza sobre las olas de mi razón; soledades lúgubres y sensatas que no encienden la llama de ningún recuerdo, terrible angustia... 

Alan Márquez Lobato

martes, 20 de junio de 2006

Vuelve

Vuelve la decepción a mi conciencia, triturando ilusiones, manchando recuerdos con gritos de silencio. Vuelve la nada, obligada a sorber mi esencia con ironía y dulzura. El alma trémula se desliza en ese espacio oscuro, sin rincones de armonía, sin absolutos que permitan suspirar. ....

Alan Márquez Lobato

lunes, 19 de junio de 2006

La vida del hombre

Hay algo en este sentimiento que aprisiona el corazón, lo va asfixiando con tintes de melancolía y una extraña sensación de felicidad, mientras circundan los anhelos del infame soñador. Utopías envueltas en lúgubres pensamientos, en una espera eterna y delirante. Sólo queda el absoluto efímero, que ni siquiera el recuerdo logra rescatar. Es hermoso y triste, como la vida del hombre, como la vida del amor.

Por Alan Márquez Lobato

miércoles, 14 de junio de 2006

Pilares

Hay algo de traición, y en el fondo del sentimiento, se puede ver de forma fractal el desconocimiento... algo más que la ruptura de un sueño. Como un derrumbe colosal, como una mirada descubierta de abstracciones y con ella el miedo de la realidad. Un pilar cayó, y en él, parte de una lucha. Dejé vencerme por el miedo, por la traición, por el grito ensordecedor del silencio y por la envestidura del orgullo. No pude más y caí como Faeton soltando las riendas del sueño. Debe ser más grande aún porque todavía está de pie el pilar de la historia ajena, el pilar del tiempo y el espacio, el sueño sigue siendo el mismo. Por eso subo a pesar de las espinas que lo rodean sangrando desesperanza, a pesar de las serpientes que con su mirada burlan mi temor a equivocarme. Hay algo de ilusión que mantiene mi esperanza. En un tiempo quise que la gente creyera conmigo, y cuando dejé de creer, alguien dijo: creo en ti. ¿No es eso suficiente para subir?

Por Alan Márquez Lobato

jueves, 8 de junio de 2006

Silencio

Vuelves a sumergirte, caprichoso, contemplando la belleza del olvido. Sutil como el silencio rompes el tejido de la memoria, revolviendo la mirada encadenada a tu corazón, quedas atrapado sin designios en aquel laberinto eterno, forjado por miedos sin futuro ni herencia. La marcha lejana de tu melancolía se esfuma tácita, sin súplica alguna. Voz, voz, triste voz, envuelta en cenizas, cubierta del oscuro cielo que cubre tus ojos perdidos. Eres el ser que se abandona...el mar de abismos recreados...eres silencio...

Por Alan Márquez Lobato

miércoles, 7 de junio de 2006

Soledad

Se suspendió en el espacio como si el viento fuera el mar, envuelto nuevamente por aquello de lo que se reprendía de niño, y ahora una vez más en aquella llamarada cuantiosa que daba giros con espectacular vehemencia, arrebatando sueños de lucidez extrema, ahí, acorralado entre aquel espacio infinito y soportando su presencia, observó el reflejo de la nada. Acosado por la envestidura de la tragedia daba gritos de desolación, acusado por la tristeza y cayendo en ese profundo abismo existencial donde las respuestas no sirven de nada. Luego abusando de la gravedad, la llamarada se consumio en él ahogando toda esperanza, dejando que la ausencia de voluntad hiciera lo suyo...luego vino el vacío, y por último, como una absurda contradicción, la soledad.

Por Alan Márquez Lobato

jueves, 18 de mayo de 2006

Amor

No hay amor más dulce que el anhelo de soñar, ni tanta crueldad que desgarre lo ambiguo del pensamiento. Hay algo de fantasía en los miedos que el deseo de congelar el tiempo se vuelve una luz tan lejana como el recuerdo. No hay amor más triste que desaparecer el encanto con un poco de razón, ni tanta nostalgia que saber que sólo fue un sueño, dormido o despierto, el sueño difuso y real.

Por Alan Márquez Lobato

jueves, 11 de mayo de 2006

Sin ti

Sin ti. Siempre me gustó tu voz, esa melodía dulce y lejana. No tengo más dudas de lo efímero que resulta el tiempo, puede ser agobiante. Debes estar con Dios, cantando y sumergiendo tu alma en las nubes. No estoy seguro por qué siento nostalgia por ti, ni por qué me duele un poco cuando escucho esta canción, como un cariño especial. Tu muerte me sorprende sinceramente, bella voz, bella mujer. Hay algo de soledad en este día.

Por Alan Márquez Lobato

miércoles, 10 de mayo de 2006

Pensaste en desaparecer

Pensaste en desaparecer, en huir del tiempo; abrazar y sentir el aire diluido en tu piel. Quisiste correr interminablemente y luego volar con mágica dulzura, con aquella felicidad de los grandes sueños que en momentos difíciles liberan a tu corazón. No fue así, caíste lentamente como si el tiempo suspendiera tu despertar, abandonado al fin como una hoja desprovista de color. El cielo era de un hermoso azul y parecía estar tan cerca, casi palpable, pero el aire ya no soportaba tu cuerpo y caíste. El cielo de un hermoso azul se fue extinguiendo con tus recuerdos... y un blanco perfecto cubrió tus ojos.

Por Alan Márquez Lobato