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| Hilaire Germain Edgar De Gas La Classse de Danse (1873-1876) |
viernes, 1 de marzo de 2013
lunes, 4 de febrero de 2013
Tus palabras
Donde va morir el sol,
donde el viento se reposa
están todas las palabras,
de quien ha estado enamorado,
y no ha olvidado,
todo aquello que lo ha estado.
Y al esperar la tarde,
debe de pasar el viento,
yo me dejaré llevar,
donde nacen las palabras,
buscaré tus palabras,
te las quiero regresar.
No es justo que una mujer,
que por miedo a equivocarse
no se pueda enamorar
y se deba contentar
de una historia siempre igual
de una vida de sueños.
Donde va a morir el sol
donde el viento reposa
ha encontrado tanta gente,
que en un mar de palabras,
y entre tanta confusión,
espera todavía un amor.
No es justo que una mujer,
que por miedo a equivocarse,
no se pueda enamorar,
y se deba contentar,
de una historia siempre igual,
de una vida de olvido.
Le tue parole. S. Cirillo
donde el viento se reposa
están todas las palabras,
de quien ha estado enamorado,
y no ha olvidado,
todo aquello que lo ha estado.
Y al esperar la tarde,
debe de pasar el viento,
yo me dejaré llevar,
donde nacen las palabras,
buscaré tus palabras,
te las quiero regresar.
No es justo que una mujer,
que por miedo a equivocarse
no se pueda enamorar
y se deba contentar
de una historia siempre igual
de una vida de sueños.
Donde va a morir el sol
donde el viento reposa
ha encontrado tanta gente,
que en un mar de palabras,
y entre tanta confusión,
espera todavía un amor.
No es justo que una mujer,
que por miedo a equivocarse,
no se pueda enamorar,
y se deba contentar,
de una historia siempre igual,
de una vida de olvido.
Le tue parole. S. Cirillo
martes, 29 de enero de 2013
lunes, 28 de enero de 2013
No espero igualdad en todas las cosas
¡Cómo se puede sostener que todos los hombres son creados iguales, cuando yaciendo aquí frente a mí, apestando a la carcasa moral de los caballeros de Ohio, se prueba de que algunos hombres son inferiores, dotados por su Creador con ingenio tenue, impermeables a la razón, con frío limo púlido en sus venas en vez de sangre al rojo vivo! ¡Eres más reptil que hombre, George, tan bajo y plano que el pie del hombre es incapaz de aplastarte! ¡Cómo te atreves! Sin embargo, incluso usted, Pendleton, que debería haber sido enjuiciado por traición mucho antes de hoy, incluso siendo un indigno sin valor... pretendes recibir el mismo trato ante la ley! Y así, una vez más, señor, y una y otra vez, y otra vez digo: No espero igualdad en todas las cosas, sólo igualdad, ante la Ley.
Thaddeus Stevens.Lincoln. 2012
lunes, 21 de enero de 2013
Nuestras voluntades
[La verdad depende de nuestras voluntades, y nuestras voluntades cambian con el tiempo]
Michel Foucault . El orden del discurso.1999
Michel Foucault . El orden del discurso.1999
lunes, 31 de diciembre de 2012
martes, 11 de diciembre de 2012
martes, 4 de diciembre de 2012
La luna
[La luna se puede tomar a cucharadas
o como una cápsula cada dos horas.
Es buena como hipnótico y sedante
y también alivia
a los que se han intoxicado de filosofía.
Un pedazo de luna en el bolsillo
es mejor amuleto que la pata de conejo:
sirve para encontrar a quien se ama,
para ser rico sin que lo sepa nadie
y para alejar a los médicos y las clínicas.
Se puede dar de postre a los niños
cuando no se han dormido,
y unas gotas de luna en los ojos de los ancianos
ayudan a bien morir.
Pon una hoja tierna de la luna
debajo de tu almohada
y mirarás lo que quieras ver.
Lleva siempre un frasquito del aire de la luna
para cuando te ahogues,
y dale la llave de la luna
a los presos y a los desencantados.
Para los condenados a muerte
y para los condenados a vida
no hay mejor estimulante que la luna
en dosis precisas y controladas.]
Jaime Sabines. La luna
o como una cápsula cada dos horas.
Es buena como hipnótico y sedante
y también alivia
a los que se han intoxicado de filosofía.
Un pedazo de luna en el bolsillo
es mejor amuleto que la pata de conejo:
sirve para encontrar a quien se ama,
para ser rico sin que lo sepa nadie
y para alejar a los médicos y las clínicas.
Se puede dar de postre a los niños
cuando no se han dormido,
y unas gotas de luna en los ojos de los ancianos
ayudan a bien morir.
Pon una hoja tierna de la luna
debajo de tu almohada
y mirarás lo que quieras ver.
Lleva siempre un frasquito del aire de la luna
para cuando te ahogues,
y dale la llave de la luna
a los presos y a los desencantados.
Para los condenados a muerte
y para los condenados a vida
no hay mejor estimulante que la luna
en dosis precisas y controladas.]
Jaime Sabines. La luna
martes, 20 de noviembre de 2012
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